Implantes inmediatos: ventajas e inconvenientes
5 marzo, 2018

Una de las soluciones que más demandan las personas que necesitan extraerse un diente es la colocación de un implante inmediato. La posibilidad de tener una nueva pieza dental al momento y sin necesidad de someterse a varias intervenciones es muy atractiva para los pacientes, pero, pese a lo que aseguran muchos anuncios y campañas de marketing, no es una opción válida para todos los casos.

Un implante inmediato es aquel que se coloca en el alveolo justo después de la extracción de un diente (un traumatismo o una pieza en muy mal estado son algunas de las causas que obligan a esta exodoncia).

Hasta hace pocos años, era necesario esperar siempre unos meses después de la extracción del diente para colocar los implantes dentales. Una vez colocados, debía pasar asimismo un tiempo prudencial para disponer los dientes fijos. Pero los implantes inmediatos que, además, también llevan carga inmediata (colocación del implante y, acto seguido, de la pieza dental) permiten eliminar esos plazos de espera, si bien en esa intervención no suele utilizarse el que será el diente definitivo (la encía experimenta cambios que hay que respetar para un ajuste completo).

Además de ese ahorro de tiempo e intervenciones, una de las grandes ventajas de los implantes inmediatos es que se reduce la reabsorción del hueso que soporta el implante y la variación en la forma de la encía.

Sin embargo, en los casos en los que hay una infección activa, el hueso donde debe ir anclado el implante es insuficiente, existen problemas en la encía, hay un proceso quístico activo o el paciente tiene hábitos como el bruxismo, esta opción no es válida.

En general, este protocolo de implante inmediato postextracción con carga inmediata se reserva para las indicaciones muy favorables, en la que el implante tiene mucha estabilidad y no ha hecho falta una intervención con injerto de hueso.